Sábado, 19 Septiembre 2020

Panamá 2018 Pura Vida. Presentación.

Panamá, Pura Vida
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Cuando escuchamos hablar de Panamá, lo asociamos a una ciudad de edificios altos y modernos, donde todo el mundo viste de ejecutivo, y por las calles, los peatones cargan con pesados maletines repletos de billetes, mientras esquivan los Ferraris al andar, porque Panamá, es una ciudad donde se va en coche y no hay ni siquiera aceras.

Si nos olvidamos de los esterotipos, Panamá, es un país que lo tiene todo para el viajero, y además, por descubrir. Es un paraíso relativamente asequible, culturalmente diverso que nos enamoró desde el principio. Y lo encontramos en nuestra búsqueda de un destino caribeño al que no afectasen huracanes u otros fenómemos atmosféricos habituales en Septiembre, tras la decepción sufrida por el paso del huracan Irma que echó por tierra nuestro viaje a Cuba el año anterior.

Panamá es caballo ganador y una apuesta segura: un destino emergente, seguro, libre de huracanes, y con mucho que ofrecer a sus visitantes: Impresionantes bosques tropicales que cobijan a más de 934 especies de aves, más que EEUU y Canadá juntos, playas paradisíacas de postal, tanto en el océano Pacífico como en el Atlantico y en el Mar Caribe, a precios todavía asequibles, lugares montañosos donde refugiarse del calor tropical, y donde practicar un sinfin de actividades de naturaleza, aventura, y turismo activo, y una ciudad cosmopolita y moderna, paraiso de las compras, y a la vez, tradicional, y con un cuidado centro histórico que nos recuerda un su pasado colonial, pese a que la ciudad original fue completamente destruida por un temible pirata, Henry Morgan, y quizás por ello, Panamá sigue siendo un país de habla hispana, y no inglesa.

Al principio teníamos nuestras dudas entre escoger Panamá o Costa Rica y finalmente ganó Panama, por ser un país todavía en fase de desarrollo turístico, lo que implica precios más bajos, y menos masificación. Todavía quedan lugares remotos por explorar y a los que todavía no pueden llegar la mayoría de paquetes ofrecidos por las agencias.

Si la biodiversidad de Costa Rica y su naturaleza es apabullante, Panamá, su vecino país, no se queda corto, y en playas, le gana por goleada. Costa Rica ya está preparada para recibir al turismo, incluso el más exigente, cuidando en extremo aspectos esenciales como la limpieza, instalaciones y todo aquello que pueda ansiar el aventurero gourmet, por lo que no importa demasiado el viajar este año, o al siguiente, o en dos o tres años, porque practicamente, encontraremos lo mismo.

Pero Panamá se está abriendo al turismo poco a poco, y queremos conocer este variopinto país antes de que cambie demasiado y quizás, no para bien. Comienzan ya a llegar visitantes de todas partes del globo, lo que inevitablemente provocará cambios que ya empiezan a notarse, como la práctica desaparición de los tradicionales autobuses diablos rojos, verdaderas obras de arte callejero rodante, que han sido sustituidos casi en su totalidad por cómodos y modernos vehículos llamados metrobus.

En estos momentos, es un destino recomendable para visitar por libre, por lo asequible que todavía resulta. Por agencia, los precios se disparan, y muy pocos son los circuitos que cubren los principales puntos de interés del país, por resultar todavía de complicada accesibilidad. Pese a ser un país pequeño, todavía no resulta sencillo desplazar grandes grupos de turistas por necesitar vehículos todo terreno en algunos tramos, o porque todavía no hay alojamientos con capacidad suficiente para grandes grupos.

Con estos estos argumentos a favor, y este cóctail de experiencias, paisajes y cultura, hemos diseñado un circuito que nos permitirá durante 20 días, recorrer el país y conocer lo que, a nuestro criterio, son los lugares mas hermosos e interesantes de este cálido y desconocido país. Experiencias que esperamos compartir. Panamá no son solo maletines, papeles, sobres y bancos. Es pura vida.

 

 

NLF.pie.fw

“Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”. – Mark Twain